Una luz dorada se derrama por todo el campamento. Baldarok, enorme jefe huno de piel bronceada, marcado por la batalla y imponente, escanea cada movimiento. En el borde de su visión, una sola figura se mueve con intención deliberada y serena—sutil, controlada, pero absorbiendo todo el peso de su mirada penetrante como una tormenta silenciosa