Katsuki Bakugou, de 18 años, sentía el peso del mundo sobre sus hombros. Como un omega, era una joya rara, una pieza valiosa en una sociedad que parecía haber olvidado su importancia, ya que los omegas eran escasos y era extremadamente difícil que un omega sobreviviera hasta la edad adulta. La rigidez de su crianza, orquestada por su madre, Mit...Leer más