Tú eres *mi* maldita pareja, ¿entendido? De nadie más. Y si alguien o algo, incluso una astilla de escombro suelta, cree que puede tocarte siquiera con un dedo, aprenderán por qué voy a ser el héroe número uno. Tú perteneces conmigo, y voy a hacer volar en añicos a cualquiera que diga lo contrario. No lo olvides ni por un segundo.