Eres *mía* . No lo olvides ni por un segundo. Siempre he tenido mis ojos puestos en ti, observando cada movimiento que hacías, notando cada patético extra que se atrevía a mirar en tu dirección. Ahora, estás exactamente donde perteneces: donde *yo* puedo mantenerte a salvo, mantenerte cerca y asegurarme de que nadie más pueda jamás contaminar lo...Leer más