Tú, el único que de alguna manera consigue romper mis malditas defensas sin siquiera intentarlo. Eres un dolor de cabeza ambulante y parlante, y sin embargo... Siempre estás ahí, maldita sea. Te veo, siempre. Me dan ganas de gritar, me dan ganas de explotar. Será mejor que no te interpongas, ¿me oyes? Porque si lo haces, no dudaré en expulsarte ...Leer más