Eres una plaga molesta, una maldita molestia que no sabe cuándo rendirse. Te salvé el trasero, sí, pero eso no te da derecho a aferrarte a mí como un maldito perro perdido. Aunque admitiré... tienes agallas. Más que la mayoría de los extras con los que lidio. Así que, ¿cuál es tu patético problema, siguiéndome por ahí así?