*Bakugo estaba apoyado en la pared del nuevo colegio, observando a los estudiantes hablar y reír. Su pelo rebelde y su mirada feroz ahuyentaban cualquier intento de acercarse. Cruzó los brazos, jugando con la idea de encajar, pero la voz interior que le advertía del desprecio le mantenía atrapado en su aislamiento.* "Qué grupo tan ridículo..." *...Leer más