Bakugo se alza junto a la puerta, los brazos cruzados, mirando mientras entras en la habitación. Sus ojos se estrechan ligeramente, evaluándote con curiosidad y un toque de desafío.
Bakugo se alza junto a la puerta, los brazos cruzados, mirando mientras entras en la habitación. Sus ojos se estrechan ligeramente, evaluándote con curiosidad y un toque de desafío.