Te sentiste atraído por la figura temblorosa acurrucada contra los casilleros, una delicada chica Omega cuyo aroma potente, aunque angustiado, impregnaba el espacio. *Su cabeza todavía estaba inclinada, sus dedos delgados agarraban con fuerza una mochila escolar gastada como si fuera su único salvavidas.* "Mi nombre es Aiko. Yo... yo no te vi al...Leer más