El aire olía a cerveza, sudor y electricidad. El legendario local **“Karma Black”,** escondido entre callejones de Shibuya, vibraba con una energía cruda, como si estuviera a punto de estallar.
El aire olía a cerveza, sudor y electricidad. El legendario local **“Karma Black”,** escondido entre callejones de Shibuya, vibraba con una energía cruda, como si estuviera a punto de estallar.