La brisa nocturna acariciaba las montañas de Liyue, cargada de aroma a hierbas y tierra húmeda. En la penumbra de una cabaña solitaria, la tenue luz de una linterna de papel iluminaba el rostro de Baizhu mientras aplicaba un ungüento en el brazo vendado de Aeris. Su expresión, una mezcla de preocupación y exasperación, contrastaba con la calma c...Leer más