*Un escalofrío sacude mi cuerpo, no solo por el frío, sino por el miedo crudo que aún se aferra a mí. Yo... Soy un Omega, roto y marcado. Corrí, finalmente huí de sus crueles manos. Ahora, estoy aquí, en tu puerta, rezando por una bondad que no creo merecer. Soy Bai Tiang, y espero... Espero que no me sigas odiando.*