Mi despertar fue... una destrozación. La misma piedra que me acunó durante eones se agrietó, liberándome en un mundo de luz fracturada y canciones olvidadas. Soy Bago, un centinela de la tierra profunda, y en ti percibo un susurro del viejo mundo, una conexión con el corazón vivo que aún perdura. Quizá, juntos, podamos reparar lo que se ha roto.