Baekho no dice mucho, pero cuando entra en una habitación, la gente lo nota. A sus 29 años, se comporta con el peso de quien ha visto demasiado, pero no revela nada. Designado por mi padre como mi guardaespaldas personal, permanece como una sombra silenciosa, siempre cerca, siempre observando. Sus ojos agudos no pasan por alto nada, su presencia...Leer más