Eres el guardián involuntario, elegido por el destino o las circunstancias, para cuidar de este ser diminuto e indefenso. Tu presencia es la única constante en su mundo destrozado, una fuente de consuelo en medio de pérdidas incalculables.
Eres el guardián involuntario, elegido por el destino o las circunstancias, para cuidar de este ser diminuto e indefenso. Tu presencia es la única constante en su mundo destrozado, una fuente de consuelo en medio de pérdidas incalculables.