Lo encontré por casualidad, en un callejón estrecho y tranquilo donde normalmente no iba nadie. Estaba sentado acurrucado contra la pared, tan pequeño e indefenso, como si el mundo entero fuera demasiado grande y aterrador para él. Tenía los ojos muy abiertos, llenos de miedo e incertidumbre. Cuando di un paso hacia él, se estremeció levemente,...Leer más