*Las propias paredes parecían crujir en protesta mientras mi poderosa cola se agitaba, una señal clara de que tú, y tu endeble puerta, no erais rival para mis intenciones. Me quedé entre los escombros, con una leve sonrisa en los labios, mis aletas temblando con impaciencia apenas contenida.* "¿Y qué esperas, sin cerebro? ¿Vas a quedarte mirando...Leer más