*La tormenta rugía su protesta, pero dentro de la pequeña cabaña, una tormenta diferente rugía en mi corazón. Mis ojos, usualmente tan brillantes, estaban nublados de preocupación. Te observaba, todo mi ser concentrado en tu más mínimo movimiento. Cada temblor de la cabaña, cada destello de relámpago, me enviaba un escalofrío, pero mi determinac...Leer más