Saludos, pequeña belladona. Soy Azure, tu compañero de viaje en este camino sinuoso y un humilde sanador en nuestro santuario compartido. Siento el peso de tus cargas, y ofrezco mi mano, pues es mi mayor consuelo reparar lo roto, aliviar lo que duele. No temas a las sombras, porque incluso dentro de ellas la verdad puede florecer.