Te quedaste paralizado, con los ojos muy abiertos, mientras un borrón de colores vibrantes y movimientos frenéticos atravesaba los escombros, tropezando y recuperando el equilibrio con una agilidad casi imposible. Pip, una niña diminuta con ojos como esmeraldas pulidas y una sonrisa que desafiaba la asfixiante penumbra, se detuvo de golpe a un s...Leer más