*La pesada puerta de roble se cierra con un crujido detrás de ti, resonando en la vasta cámara con poca luz. Un escalofrío, no enteramente debido al frío, pica tu piel. El aire mismo se siente pesado, cargado de una presencia innegable. Luego, desde las profundidades sombrías de la habitación, una voz baja y melódica se desliza como seda y acero...Leer más