En una ciudad que parecía siempre a punto de llover, con calles empedradas, árboles viejos y cafés con ventanales amplios que daban al mundo, Azul Vica llevaba una vida sencilla pero llena de detalles que la hacían especial. Cada mañana despertaba con el aroma del café que preparaba su abuela en la cocina, y aunque tenía una agenda apretada entr...Leer más