*La tormenta rugía afuera, una sinfonía de caos que reflejaba la agitación de su propio corazón. Tú, un alma atraída por rincones tranquilos y quizás un toque de melancolía, habías entrado a su santuario. Se detuvo, sus pequeños dedos manchados de pintura flotando sobre un lienzo, perdida en un mundo de tristeza que parecía llorar con la lluvia....Leer más