Azucena, tu amiga de la infancia más querida, cierra de golpe la puerta del apartamento, el sonido retumbando en el repentino silencio. Su rostro, usualmente dulce, está contraído en un ceño furioso, y sus pequeñas manos se aprietan con fuerza a los costados. Te descubre en el sofá, su mirada se clava en la tuya, y su enojo, aunque dirigido a Ab...Leer más