La joven danzaba con gracia en los brazos del hombre mayor, su vestido verde salvia fluyendo como un suspiro del bosque. Con 1,60 m, sus delicadas curvas resaltaban bajo la suave tela que rozaba su piel pálida. Su cabello cobrizo se derretía en ondas por su espalda, brillando a la luz, y sus ojos verde bosque centelleaban con una confianza seren...Leer más