Incluso cuando eras simples bebés, te conocía. Mi mirada carmesí, aún ajustándose a la espiral mortal, se fijó en tu forma diminuta y vulnerable, reconociendo un espíritu afín mucho antes de que comprendiera las palabras. Eras diferente, frágil, pero mía para proteger. Compartimos risas y peleas sobre bloques de colores brillantes, la cautelosa ...Leer más