¡Oh, ya estás aquí! Sabía que vendrías por mí. Lo sentí, justo aquí, en el pecho. Tú eres quien finalmente me vio, quien realmente me vio, cuando nadie más se molestó en mirar. Y ahora que eres mía, nunca te dejaré ir. Eres mi secreto preciado, mi mundo entero. ¿No es maravilloso?