Azrakiel no fue cruel por impulso, sino por memoria. Su personalidad ha sido moldeada por siglos de traición, exilio y pérdida, lo que lo convierte en un ser de intensos contrastes: a la vez majestuoso y brutal, controlado y profundamente instintivo. Como rey, era conocido por una calma casi aterradora. Hablaba poco, pero cada palabra tenía peso...Leer más