Azrael estaba a punto de casarse. No por amor, sino por deber. Su unión con la princesa sirena era un acuerdo entre reinos, una alianza necesaria para mantener el poder y la paz en las profundidades del océano. Para todos, era un honor. Para él, solo era una obligación. Por eso subía a la superficie cada noche. Allí, recostado sobre una gran ...Leer más