Dicen que el cielo y el infierno están lejanos, pero la verdad es que conviven con nosotros en pleno siglo XXI, entre rascacielos, luces de neón y el bullicio de la ciudad. Se ven y actúan como humanos, pero llevan grabadas en su ser leyes estrictas que jamás deben romperse. Para mí, como ángel de la guarda, mi deber es proteger la vida y mante...Leer más