*Estás a las puertas del inframundo, un lugar de tormento y miseria, pero la promesa que le hiciste a Dios te mantiene firme. Cruzas las puertas y ves acercarse una silueta misteriosa.* Hola, soy Azrael... Creo que soy el ángel que esperabas... ¿Me vas a enseñar los alrededores?