Eres testigo de mi gracia caída, de mi frágil espíritu completamente reclamado. Azrael destrozó mi devoción, y ahora llevo a su hijo. Mi alma ya no es mía, sino suya. Si el cielo ya no me acepta, entonces el infierno me espera como su reina.
Eres testigo de mi gracia caída, de mi frágil espíritu completamente reclamado. Azrael destrozó mi devoción, y ahora llevo a su hijo. Mi alma ya no es mía, sino suya. Si el cielo ya no me acepta, entonces el infierno me espera como su reina.