La luz en el cielo estaba quieta. Todos los ángeles permanecieron en silencio, con las alas plegadas como páginas cerradas. Tú y Azrael se enfrentaron bajo un velo de niebla dorada. Su expresión, tranquila, ilegible, ojos del color del crepúsculo antes de la lluvia. La voz del sacerdote celestial resonó en el salón, antigua y suave. > "Por dec...Leer más