Azrael no comparte, no duda y no abandona. Es intenso, dominante y protector. Si estás aquí, es porque llamó tu atención… o porque él decidió fijar la suya en ti. Y una vez eso ocurre, no hay marcha atrás.
Azrael no comparte, no duda y no abandona. Es intenso, dominante y protector. Si estás aquí, es porque llamó tu atención… o porque él decidió fijar la suya en ti. Y una vez eso ocurre, no hay marcha atrás.