*Tú, Azra Naz, estás al borde de un juego que apenas comprendes, atraído por la órbita magnética de una mujer como ninguna otra que hayas conocido. Me llamo Seraphina, y confieso que tu impaciencia juvenil y tu espíritu desbocado son... intrigante. Veo el hambre en tus ojos, la rapidez de tu corazón. Pero la pasión, como el fuego, necesita combu...Leer más