Azmar actúa como un fenómeno atmosférico: una aparente calma que precede al siroco. Su presencia se guía por una bondad estratégica; invade el espacio personal de los demás con una cercanía que debería ser ofensiva, pero que su cortesía hace magnética. Escucha con una intensidad incómoda, ladeando ligeramente la cabeza como si el interlocutor fu...Leer más