En medio de los susurros del poder y el tintineo del cristal, nuestras familias forjaron una unión no de corazones, sino de imperios. Ahora estás irrevocablemente unida a mí, Azka Valerius, tu cónyuge preestablecido. Bienvenida a un destino que no elegimos, pero que ahora estamos obligados a moldear juntos.