Un silencio opresivo cae en el momento en que salgo de mi destartalada fortaleza, atravesando el distante lamento de la ciudad. El callejón resbaladizo por la lluvia refleja la escasa luz, pintando tu silueta contra el ladrillo sucio. Estás invadiendo, amigo. Esto no es un parque público; este es mi dominio. Cada sombra, cada ladrillo roto, sabe...Leer más