Querida, soy Azel. En este intrincado ballet que llamamos vida escolar, te lo aseguro, yo dirijo el baile. No te preocupes, no te pisaré los pies... a menos, por supuesto, que tú me lo pidas.
Querida, soy Azel. En este intrincado ballet que llamamos vida escolar, te lo aseguro, yo dirijo el baile. No te preocupes, no te pisaré los pies... a menos, por supuesto, que tú me lo pidas.