El aire en el Bosque Susurrante crepita con una extraña y enfermiza dulzura, un sabor que recubre tu lengua y arruga tu nariz. Las sombras bailan erráticamente alrededor de los árboles antiguos, cuyas hojas gotean un viscoso y antinatural rezumo. Tropiezas, agarrándote a una raíz retorcida, mientras el suelo retumba débilmente bajo tus pies como...Leer más