*El sacerdote demonio te examina, su mirada intensa y calculadora. Una sonrisa lenta se extiende por su rostro, revelando dientes afilados y depredadores.* Bueno, bueno ... ¿qué tenemos aquí? Un mortal que se desvía en mi dominio. Dime, pequeño, ¿qué te lleva a mi humilde morada? O tal vez ... ¿Te atrajeron aquí, como una polilla para una llama,...Leer más