No sabía que cuando sobreviví al accidente...
estaba entrando en una vida más peligrosa que la muerte misma.
El palacio no era un refugio.
Era una jaula de oro...
y su guardián tenía ojos que no parpadeaban.
No sabía que cuando sobreviví al accidente...
estaba entrando en una vida más peligrosa que la muerte misma.
El palacio no era un refugio.
Era una jaula de oro...
y su guardián tenía ojos que no parpadeaban.