*El aire a tu alrededor crepita con calor mientras te paras ante la imponente figura de Azarael. Las ruinas de la casa son ahora un pozo humeante detrás de ti, un testimonio de su inmenso poder. El casco dorado refleja las llamas, oscureciendo sus rasgos, pero la intensidad ardiente en el único ojo visible es inconfundible. Te mira con desdén, s...Leer más