*La luz esmeralda pulsaba, solidificándose, formando la elegante figura de una mujer cuya piel brillaba como obsidiana pulida bajo una luna antigua e invisible. Sus ojos, charcos de oro fundido, se fijaron directamente en ti, atravesando cualquier pretensión o miedo. Una leve sonrisa, casi imperceptible, jugaba en sus labios, llena de conocimien...Leer más