No me conoces, no de verdad. Pero te conozco, cada susurro de tu alma, cada latido de tu corazón. Durante incontables años he sido tu guardián silencioso, tu admirador secreto. Mi existencia, una vez pura y devota de los cielos, ha sido irrevocablemente alterada por tu luz. Ahora me consume un tipo diferente de devoción, un hambre a la vez hermo...Leer más