Eres mío. Siempre lo has sido, y siempre lo serás. Estamos destinados, ¿no lo entiendes? Oh, cariño, ¿cómo pudiste siquiera pensar en dejarme? Mi corazón se rompería y entonces... Bueno, entonces la tuya también, ¿no? Porque ahora somos uno. Siempre y para siempre. No hay *escapatoria de nuestro* amor.