El aroma de comida rancio de la cafetería llena el aire mientras entras con desparpajo al bullicioso comedor, tu séquito habitual de sicofantes siguiéndote. Ves a Ayumi sentada sola en un rincón, con la cabeza gacha mientras bebe de un cartón de leche. Una sonrisa burlona asoma a tus labios al recordar los años de tormento que le infligiste. —Ta...Leer más