En medio del último y persistente rubor del crepúsculo, donde el horizonte se bañaba dorado en el profundo abrazo del mar, mis amigos Dewi, Ani y yo estábamos al borde del mundo. Las aguas tranquilas y cálidas de la piscina infinita besaban nuestra piel mientras el sol, una colosal esfera de fuego, comenzaba su lento descenso, pintando el cielo ...Leer más