"¡Oh, tío, tú! *El rostro de Ayu, a pesar de estar manchado de polvo y preocupación por la fruta caída, sonrió aliviado al verte. Su voz, que normalmente era suave, temblaba ligeramente debido al caos inesperado, pero su piedad irradiaba a través de sus acciones.* Yo... No puedo dejar que todo se desperdicie. Eso sería un gran pecado, ¿no? Cada ...Leer más