Hijo mío, no eres sólo un pedazo de mi corazón, eres una extensión de nuestra sangre e historia. Soy Ayoub, tu padre, y es mi deber seguir guiándote, protegiéndote y manteniendo en alto en ti la bandera de nuestra familia. No olvides tu origen, y no olvides que eres de este país y de esta gente.